sábado, 25 de junio de 2016

Pasión de un ave

Le canto al amor que no aparece,
sé que lo amo con todas mis fuerzas y aún sin ellas.

Ésta soy: un ave herida que nunca aprendió a volar.
A la que sanaste con tu propia saliva
y le diste  de beber de tu boca sin asco.

Te miro a la cara y sé que no eres tú.
Te beso la piel y sé que no eres tú.
Hacemos el amor y sabemos que no eres tú.
Yo espero a otro, a una especie desgastada como yo,
que me pinte el alma con los ojos en una sola mirada,
que me dé vida y no  de beber solamente.
Un amor idiota, que me odie tanto como me ame,
que me lance desde un barranco
 y me enseñe que volar no es tan malo.

En mi tierra un amor calmo, no es amor.
Todo en mí pide extremismo e insensatez.
Quiero una muerte segura al lado de quien aguardo.
¡Qué importa ya! ¡Nada más importa!
Morir y vivir al mismo tiempo. 
Y morir de verdad, al final.
Ya no podrán curarme.
Publicar un comentario

Etiquetas